El enigma de la cacatúa




El enigma de la cacatúa es el resultado de una dedicación insomne a un propósito intangible. No sé decirle bien a qué fue debido tanto empeño, pues fueron cuatro años de perseverancia en los que continuamente estaba pensando en desarrollar una trama y dar forma a una historia que permitiera cobijar mis inquietudes narrativas. En realidad gustaría de prescindir de una trama, pero de tener una debía ser aquella que permitiera salir del contexto con facilidad y que pudiera albergar situaciones de contenido estrambótico y surrealista. Sabía desde un principio que sería una novela con continuas digresiones, que pasaría del presente al pasado, de un lugar a otro, y que sería un rompecabezas de situaciones en apariencia sin sentido y alejadas de la trama; pero no es así, la trama existe, pero no se menciona. Esto es debido al punto de vista del narrador, que desconoce la trama, y la verdad, nadie en el mundo es capaz de saber de qué pimientos va la historia sin haber terminado de leer el libro, no porque sea complicado, sino porque el narrador está contando otras cosas y deja caer, muy inadvertidamente, los detalles que harán que la historia tenga sentido.
Antes de enfrentarse a la lectura de El enigma de la cacatúa sería conveniente hiciera una prueba de su resistencia a la insustancialidad. No es que me erija en defensor ilustre de esta causa, pero sí reconozco que podríamos catalogar a El enigma de la cacatúa como novela insustancial. Temo mucho que una vez terminada de leer la novela se quede usted con un agujero en el alma, pues tal vez, después de tanta hecatombe esa vacuidad le resulte insuficiente. Ya le advierto que El enigma de la cacatúa es totalmente absurda.
Antes de todo sería muy conveniente leer alguno de mis relatos cortos. Le digo sinceramente que es conveniente hacerlo, pues de ver que no son de su gusto puede tener por seguro que la novela no la podrá soportar. Tampoco digo sea una garantía, pues podría pensar después de leer algunos relatos que la novela es pobre.
Lea primero, por favor, este relato:
Es un ejemplo de la insustancialidad de la que hablo. Podrá ver que deja una sensación como de que aquí no ha pasado nada. Es un efecto inevitable del absurdo que yo aprecio y agradezco, pues también es la ausencia de otras cosas que no son de mi gusto. No hay drama, no hay odio, no hay ni siquiera maldad. En El enigma de la cacatúa todo el mundo es inocente, incluso el narrador, aunque menos.
Si está decidido a leer El enigma de la cacatúa tiene las diferentes opciones:
Yo quisiera que comenzara a leer los primeros capítulos aquí, en este blog, y podría hacerlo previamente pasando por este enlace, que le llevará a un indice y algunas indicaciones. Sería estupendo verle por aquí .
Si dispone usted de un lector de ebook puede optar por diferentes modalidades, una de pago utilizando Amazon o Smashwords:
Y otra gratuita pidiéndome un PDF a través de este enlace:
En la actualidad la única edición en papel es a través de bubok lo que supone que su venta en Sudamérica sea altamente prohibitiva y espero que tarde o temprano aparezca la empresa que preste este servicio en Sudamérica. Si tiene usted alguna sugerencia de este tipo lea primero esta declaración de intenciones.
En bubok he vendido solo un libro, y no he sido yo, por lo que no puedo asegurarle una perfecta maquetación, desconozco el resultado final del libro, aunque supongo que es bueno pues no he recibido queja. Lo importante son las letras y esas seguro que están bien. La portada es un desastre que espero sepa disculpar, pues han sido vanos mis intentos de colgar una mejor.


El enigma de la cacatúa en bubok (papel).

Les dejo unos fragmentos representativos de algunas peculiaridades de la novela.
Una narrativa en primera persona bajo un punto de vista subnormal:
Es necesario considerar que recientemente se me ha diagnosticado un trastorno mental, una patología muy poco corriente, llamada psicosis brutal o ultra demencia, que tiene su origen en traumas latentes reprimidos desde la infancia, que se manifiestan en la edad adulta. En mi caso el susto tremendo que me dio una vez una gallina.”
Unos protagonistas poco corrientes:
En las duchas, el Obispo Juana Mari aprovechaba para volver a bautizar bajo el inmenso chorro de agua a algunos pacientes, ayudando también a la efectividad de la ducha, aguantándolos con un fuerte abrazo frente al chorro o sumergiéndoles la cabeza en la exigua profundidad del agua. Los enfermeros aceptaban pusilánimes estas alusiones conmemorativas de los bautismos del Canaán, habiéndose demostrado con anterioridad las notables aptitudes del Obispo en la lucha cuerpo a cuerpo, o tal vez por un posible escrúpulo a revolcarse en la ducha con un hombre desnudo de casi doscientos kilos, con unos pechos desmesurados, debidos a un fallo en un tratamiento hormonal.”
Y un montón de situaciones descabelladas:
Quedó la momia frente la mirada atenta de los presentes, que por la sorpresa e incredulidad quedaron momentáneamente atónitos, viendo como ésta, con los pies juntos y sin moverse del sitio, parecía danzar haciendo sorprendentes movimientos espasmódicos. Y de repente, al tiempo que emitía una atronador bramido, exhaló una lluvia de sangre sobre las cabezas de aquellas gentes produciendo de inmediato una situación de histeria y descontrol. Sea como fuere, la gente reaccionó con pánico.”
Y en general una lectura cambiante y entretenida que confío le gustará.

Personajes
En orden de importancia y protagonismo en el relato se presentan aquí los principales participantes de El enigma de la cacatúa:
Marcelo Bollit. Enfermo terminal en estado vegetativo. Bueno, en realidad este no es el personaje más importante; lo he puesto el primero para hacer una broma.
Una cacatúa llamada Florecita. En el restaurante "La Cacatúa" tenían como mascota una cacatúa bastante desabradable que juega un papel importante y es pieza clave en el desenlace de este relato.
Un cerdo llamado Paco. Tan importante como la cacatúa es este cerdo, cuyo protagonismo en este relato linda con el del narrador.
Obispo Juana Mari Pio Pio. ¡Menudo pieza! Enfermo mental violento a cargo del doctor Gabriel
Doctor Gabriel de Las Cuadras. Principal accionista de la entidad “Hospital La Soledad” y propietario del restaurante “La Cacatúa”.
Doctor Laurencio Puerco. Enfermo del hospital, bueno... esta es mi opinión. Según él estamos hablando de un espeólogo con conocimientos de osteopatía.
Hermanos Lucas. Hermanos siameses unidos por la cadera que uno es médico y el otro enfermo.
Angelita Pastor. Encargada del restaurante “La Cacatúa”. Es muy guapa y sufre de ataques epilépticos cuando se pone muy rabiosa.
Paco Cochino. Ayudante de cocina, mezquino e intratable. Esta historia no se sostiene sin su intervención.
Jorge Madroño. Camarero del restaurante con una malformación física que le hace parecer un monstruo.
Joaquín Buenpie. Camarero del restaurante con un indice acelerado de obesidad mórbida.
Alfonso Mandarino. Jefe de cocina del restaurante, ex-boxeador y fácilmente irritable.
Antonia Malahuerta. Cocinera del restaurante parecida a una bruja.
Inspector Eustaquio Trompeto. El protagonista de la película, lo he puesto por aquí abajo puesto que está infiltrado.
Agente Raúl Caldo. Sobrino del inspector Eustaquio recientemente ingresado en la policía, y persona de poca fortuna.
Inspector Leotardos. Inspector de policía auténtico, conocido del inspector Eustaquio.
Braulio Cazuela. Narrador y protagonista de la historia colocado en último lugar por convenir con las reglas del protocolo y elegancia.

Sinopsis
Los hechos ocurrieron años atrás en El restaurante la cacatúa, cuando una serie de sucesos en apariencia paranormales sacudieron Santa Julieta para desconcierto de sus vecinos. Muertes, desapariciones, y un sin fin de situaciones de congoja y terror, provocaron la intervención del Inspector Eustaquio, que consiguió rescatar a un cerdo al que Braulio, el narrador de la historia, tenía mucho aprecio. Investigando las muertes de dos trabajadores del restaurante el Inspector Eustaquio viajó a Ecuador y allí fue secuestrado durante diez años.
A su regreso ingresa en el Hospital La soledad, donde trabaja el antiguo dueño del restaurante la cacatúa, de quien sospecha es el culpable de su desgracia. Allí vuelve a ver a Braulio, que también está ingresado debido a una grave dolencia mental, y juntos finalmente pueden resolverse los misteriosos sucesos ocurridos en el restaurante.


Bueno, no me queda más que agradecerle su atención y desearle una feliz lectura.
Saludos cordiales
Rafa